El Owen Magnetic de 1916 — berlina touring de lujo con transmisión electromagnética Entz, sin embrague y sin pedal de cambios
Owen Magnetic · 'The Car of a Thousand Speeds' · 1915–1922 · ~974 unidades
Ingeniería Curiosa7 min de lectura

El híbrido de serie que Enrico Caruso conducía en 1916 — y que anticipó el Toyota Prius en 80 años

En 1915, un ingeniero llamado Justus Entz montó su transmisión electromagnética en un automóvil de lujo y lo llamó Owen Magnetic. No tenía embrague. No tenía marchas que cambiar. El motor de gasolina generaba electricidad. Los motores eléctricos movían las ruedas. Era un híbrido de serie. En 1915.

TL
TruckLore EditorialPublicado el 6 de mayo, 2026

Imagina un coche de 1915 sin pedal de embrague, sin palanca de cambios, donde la velocidad se regula con una pequeña palanca junto al volante, donde no hay conexión mecánica entre el motor y las ruedas, y donde el mismo principio electromagnético que propulsaba el acorazado USS New Mexico mueve un berlina de lujo por las calles de Manhattan. Y que lo compraba Enrico Caruso.

80 añosde ventaja sobre el Toyota Prius — el mismo concepto de híbrido de serie, en 1915
974unidades fabricadas entre 1915 y 1921 — solo ~12 sobreviven hoy
3.700dólares de precio base en 1916 — cuando un Ford Model T costaba 360
El problema que resolvía — en 1916

Las transmisiones manuales de 1915 eran una pesadilla — y el Owen Magnetic las eliminó

El Owen Magnetic fue el vehículo perfecto para la primera década de los automóviles producidos en masa, ya que no tiene embrague ni palanca de cambios. En 1916 los híbridos tenían más sentido que hoy porque las primeras transmisiones manuales eran una auténtica pesadilla de operar. La mayoría de los coches de la época tenían engranajes de corte recto y embragues pesados. Si eras un hombre o una mujer con una pierna mala, o simplemente no eras capaz de conducir, cambiar y hacer doble embrague al mismo tiempo.

Los primeros automóviles de gasolina requerían una habilidad física considerable para conducirlos. Las transmisiones de engranajes rectos necesitaban sincronización manual — el conductor debía coordinar el embrague, el acelerador y la palanca con una precisión que tomaba semanas aprender. Un error de timing producía un chirrido metálico, una sacudida violenta o incluso daño mecánico. Para una sociedad que venía de conducir caballos, era una exigencia enorme.

El Owen Magnetic no tenía conexión mecánica entre su motor y el eje de transmisión. La potencia se enviaba desde el motor de gasolina a las ruedas a través de un embrague magnético y un motor eléctrico. El resultado era, en efecto, una transmisión automática sin pedal de embrague que presionar y sin marchas que cambiar.

Era exactamente lo que alguien como Enrico Caruso — el tenor más famoso del mundo, con los dedos más valiosos del planeta — necesitaba para moverse por Nueva York sin arriesgar sus manos en una transmisión manual agresiva.

Contenido Viral

¿Cómo se ve en la
vida real?

Preview TikTok
Ver en TikTok
❤️
💬
🔗
TV
@LlantaPinchadaTV

El Owen Magnetic de 1915: el híbrido de serie que anticipó al Toyota Prius 80 años — y lo compraban los tenores de ópera más famosos del mundo 🎵🚗⚡ #OwenMagnetic #Hibrido #Historia #Ingenieria

Disponible en nuestra comunidad vertical

"R.M. Owen & Company ha arrendado el gran nuevo edificio de tres pisos ignífugo en la esquina de la Quinta Avenida con la calle 142 de Nueva York, donde construirán los nuevos automóviles Owen Magnetic." — New York Times, anunciando el inicio de la producción, 1915

La transmisión Entz

Sin engranajes, sin embrague, sin conexión mecánica — solo magnetismo

El mecanismo de transmisión no tenía conexión directa entre el motor y las ruedas traseras. En lugar de un volante de inercia, un generador y un imán en herradura estaban unidos al extremo trasero del cigüeñal del motor.

El principio del sistema Entz era el de un híbrido de serie avant la lettre: el motor de gasolina no movía las ruedas directamente — generaba un campo magnético que a su vez generaba electricidad, y esa electricidad movía los motores eléctricos que sí accionaban las ruedas. El generador y el motor eléctrico estaban montados en el mismo eje, de modo que siempre giraban a la misma velocidad, y críticamente el acoplamiento entre el generador y el motor era tanto mecánico como eléctrico.

En el extremo delantero del eje de transmisión del coche, había un motor eléctrico con una armadura encajada en un espacio de aire dentro del imán giratorio. La corriente eléctrica, transmitida por el generador del motor y el imán unido a la armadura del motor eléctrico, proporcionaba la energía para girar el eje de transmisión y propulsar las ruedas traseras del motor. La velocidad del coche era controlada por una pequeña palanca adyacente al volante.

La velocidad era regulada tirando de una palanca en el centro del volante para controlar los cinco rangos de velocidad diferentes. No eran cinco marchas en el sentido mecánico convencional — eran cinco rangos de variación continua del campo electromagnético. Por eso el coche se anunciaba como "The Car of a Thousand Speeds": la velocidad era en realidad infinitamente variable dentro de cada rango, no escalonada.

Es a veces llamado un coche híbrido temprano, pero no es realmente un híbrido, no tiene ninguna fuente de reserva de energía de pico. No tiene batería de almacenamiento. La única fuente de energía es el motor de gasolina, que alimenta en tiempo real los motores eléctricos de las ruedas. Es más precisamente un híbrido de serie sin almacenamiento — lo que hoy los ingenieros llamarían un extended range electric vehicle sin la parte del almacenamiento. El motor de gasolina funciona constantemente como generador; los motores eléctricos entregan la potencia con la suavidad y la modulación que ninguna transmisión mecánica de la época podía igualar.

La otra ventaja del coche era su freno eléctrico. Al soltar la palanca de velocidad, el campo electromagnético actuaba como freno regenerativo — la misma tecnología que los coches eléctricos modernos usan como frenado regenerativo. En 1916.

Los clientes y el precio

Diez veces más caro que un Ford — y con lista de espera en la ópera de Nueva York

El coche se volvió tan famoso como su clientela, que incluía a Enrico Caruso y a John McCormack.

Caruso era el tenor más célebre del mundo en ese momento — sus grabaciones en discos de 78 rpm eran los discos más vendidos de la historia hasta esa fecha, y sus honorarios por actuación eran los más altos en cualquier disciplina artística. McCormack era el segundo tenor más famoso del mundo y el único que rivalizaba con Caruso en ventas discográficas. Ambos compraron Owen Magnetics.

Era el coche de la élite cultural y financiera de Nueva York, Boston y Philadelphia. Los precios estaban en el rango de 3.000 a 6.000 dólares. Un Ford Model T de 1917 costaba 360 dólares; los Cadillacs rondaban los dos mil dólares. Un Owen Magnetic empezaba en 3.700 dólares y subía desde ahí.

La diferencia de precio era justificable desde la perspectiva del comprador: el Owen Magnetic ofrecía una experiencia de conducción que ningún otro coche del mundo podía proporcionar. Sin embrague, sin cambio de marchas, sin la coordinación física que exigían los coches convencionales. Para un pianista, un tenor o un magnate industrial que viajaba con chofer, era el único coche que permitía que el acompañante también pudiera conducir sin semanas de entrenamiento previo.

La tecnología y sus limitaciones

Por qué el sistema más elegante de su época era también demasiado caro para sobrevivir

La transmisión Entz era genuinamente brillante en su funcionamiento. Era una transmisión de cambio manual que hacía la conducción fácil porque cambiaba sin embragar ni sincronizar engranajes. Pero su brillantez tenía un precio — literal y figuradamente.

El sistema requería un generador de alta precisión, un motor eléctrico de alta potencia y toda la ingeniería electromagnética necesaria para hacer que ambos trabajaran de forma coordinada. Cada componente era significativamente más caro de fabricar que los equivalentes mecánicos del mismo periodo. Y cada componente era también más difícil de reparar para los mecánicos de la época, que no tenían formación eléctrica.

El sistema complejo era caro, y la empresa entró en suspensión de pagos en 1920. En cinco años de producción, Owen Magnetic había fabricado menos de mil coches. No era suficiente para amortizar la inversión en el sistema Entz ni para construir una red de servicio capaz de mantener la tecnología.

El Ford Model T, con sus 360 dólares y su transmisión planetaria de dos velocidades — igualmente sin embrague convencional, pero por razones completamente diferentes y mucho más simples — estaba ganando la batalla del mercado con una filosofía opuesta: máxima simplicidad, máxima accesibilidad. El Owen Magnetic perdió esa batalla antes de empezarla.

El legado

El USS New Mexico, el Toyota Prius — y Jay Leno conduciendo uno en YouTube

El Fountainhead Antique Auto Museum de Fairbanks, Alaska, posee un Owen Magnetic. Dicen en su web que se fabricaron 974 de 1915 a 1921 y que aproximadamente una docena son conocidos hoy en día.

Solo 12 se dice que todavía existen — uno en el Nethercutt, uno en la colección de Jay Leno, uno en el Cleveland Car Museum, uno en el Fountainhead.

Jay Leno — propietario también de uno de los dos Cosmo Sport japoneses exportados a Estados Unidos — grabó un episodio de su serie "Jay Leno's Garage" conduciendo el Owen Magnetic de su colección. Lo que más le impresionó era la suavidad de la entrega de potencia: ningún tirón, ningún golpe, ninguna vibración. Solo aceleración lineal y silenciosa, exactamente como un coche eléctrico moderno.

La diferencia entre el Owen Magnetic de 1915 y el Toyota Prius de 1997 no es conceptual — es de materiales y electrónica. El Prius usa un motor de gasolina como generador que alimenta motores eléctricos con un banco de baterías como buffer. El Owen Magnetic usaba un motor de gasolina como generador que alimentaba un motor eléctrico sin batería de almacenamiento. El concepto fundamental — usar el motor de combustión como fuente de energía para una transmisión eléctrica — es idéntico.

Owen Magnetic fue una empresa estadounidense pionera en automóviles híbridos y eléctricos de lujo fabricados entre 1915 y 1922. Los modelos automovilísticos de la marca eran notables para su uso de una transmisión electromagnética y constituyen ejemplos tempranos de un híbrido de serie eléctrico.

Ocho décadas después de que el último Owen Magnetic saliera de Wilkes-Barre, Pennsylvania, Toyota recibió el Premio de Ingeniería por el Prius. El principio que premiaron ya tenía ochenta años. Solo que en 1997 los materiales eran suficientemente baratos para que el coche valiera lo mismo que un Camry, y no diez veces más que un Model T.

Seguir leyendo

También te puede interesar