El MAZ-7907 soviético de 12 ejes y 24 ruedas motrices, construido en 1985 para transportar misiles ICBM
MAZ-7907 24×24 · Minsk, URSS · 1985
Ingeniería Curiosa7 min de lectura

El camión soviético con 24 ruedas motrices que transportaba misiles nucleares — MAZ-7907

En 1985, la Planta Automovilística de Minsk terminó el vehículo de ruedas más grande del mundo. Treinta metros de largo, doce ejes, un motor de turbina de tanque y un misil termonuclear con diez cabezas de ojiva encima.

TL
TruckLore EditorialPublicado el 18 de abril, 2026

Imagina un vehículo tan largo que necesita articularse en dos mitades unidas por una bisagra para poder girar. Donde cada una de sus 24 ruedas tiene su propio motor eléctrico. Donde el motor de turbina no mueve las ruedas directamente — solo genera electricidad para alimentarlas.

30 mde longitud — casi la altura del Big Ben desde el suelo hasta el reloj
24ruedas motrices — el único vehículo de ruedas del mundo con tracción 24×24
216 tpeso total en carga — tractor más misil en su contenedor de lanzamiento
La carrera nuclear que lo creó

El misil que pesaba más de cien toneladas y necesitaba moverse

En los años 80, la estrategia nuclear soviética se enfrentaba a un problema de física elemental: si un misil permanece fijo en un silo, el adversario puede localizarlo y destruirlo con un primer golpe. La movilidad era supervivencia. Por eso el ejército soviético operaba ya el RT-23 Molodets — conocido en Occidente por su código OTAN, SS-24 Scalpel — en versión ferroviaria: trenes camuflados que circulaban por la extensa red ferroviaria soviética, imposibles de detectar desde satélite entre miles de convoyes civiles.

Pero los estrategas querían algo más. Un vehículo de carretera podría salir de las vías del tren, adentrarse en bosques, cruzar campos, desaparecer en terrenos sin infraestructura. El 9 de agosto de 1983, un decreto del gobierno soviético ordenó el desarrollo de la variante móvil de carretera del RT-23 bajo el nombre de programa Tselina-2 (Целина-2), con índice industrial 15P162.

El problema era el misil en sí. El RT-23 tenía una masa de lanzamiento de 104,5 toneladas, una longitud de 22,6 metros y un diámetro de 2,4 metros en su contenedor de lanzamiento. Diez cabezas nucleares independientes, cada una de 550 kilotones de rendimiento. El contenedor completo con el misil dentro pesaba 104,5 toneladas. El equipamiento de soporte y lanzamiento añadía más. El vehículo necesitaba transportar todo eso con carga total de capacidad operativa.

La tarea llegó a la Planta Automovilística de Minsk — MAZ — que ya tenía experiencia construyendo los grandes transportadores de misiles soviéticos. El doctor en ciencias técnicas Borís Shaposhnik, Héroe del Trabajo Socialista, laureado con los premios Lenin y Stalin, asumió la dirección del proyecto. Sería el último gran proyecto de su carrera.

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El MAZ-7907: el vehículo de ruedas más grande jamás construido. 24 ruedas, misil nuclear encima 🚛☢️ #MAZ7907 #Ingenieria #GuerraFría

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"Nadie había construido algo así. Treinta metros de vehículo con 24 ruedas motrices, articulado en dos mitades. Y encima, un misil capaz de llegar a Los Ángeles."

La ingeniería

Un motor de tanque que no movía las ruedas

El MAZ-7907 resolvió el problema de mover 200 toneladas con una solución que en 1985 era completamente inusual en vehículos terrestres: la propulsión turbo-eléctrica.

El corazón del sistema era una turbina de gas GTD-1250TFM — una variante del motor que propulsaba el tanque T-80 del ejército soviético — de 1.250 caballos de vapor. Pero esa turbina no transmitía su potencia mecánicamente a las ruedas. En cambio, accionaba un generador de corriente alterna VSG-625 que producía electricidad. Esa electricidad se distribuía a través de una transmisión electromecánica TE-660-24 hacia 24 motores eléctricos síncronos de refrigeración aire-aceite — uno por cada rueda, instalados dentro del chasis, con 30 kW cada uno.

Para gestionar la longitud extrema del vehículo — alrededor de 28 a 30 metros según la fuente — los ingenieros dividieron el chasis en dos secciones de seis ejes cada una, unidas por una bisagra de potencia horizontal con un grado de libertad. Las dos mitades podían inclinarse verticalmente entre sí hasta 8 grados, adaptándose al terreno. Esta articulación era lo que permitía al MAZ-7907 no partirse en dos al cruzar terrenos irregulares bajo una carga de 150 toneladas.

De los 12 ejes, 8 eran directrices: los cuatro primeros y los cuatro últimos giraban para la dirección. Eso permitía dos modos de giro: sincrónico — todas las ruedas en el mismo sentido, con un movimiento de cangrejo lateral — o asincrónico, con los ejes delanteros girando en una dirección y los traseros en la opuesta, reduciendo el radio de giro para un vehículo de esta longitud.

Las ruedas del MAZ-7907 eran de 1.660 mm de diámetro — casi la estatura de una persona adulta media. Modelo VI-207, fabricación soviética.

El consumo de combustible era brutal: a velocidad máxima, el vehículo quemaba aproximadamente 1,5 toneladas de combustible cada 100 kilómetros.

Las pruebas

25 km/h con un misil encima

El primer prototipo quedó terminado en marzo de 1985 en la planta de Minsk. El segundo llegó meses después. Entre 1985 y 1987, ambos vehículos fueron sometidos a pruebas de campo con la maqueta del lanzador del RT-23 — el misil real nunca llegó a instalarse sobre ellos para las pruebas.

Los resultados técnicos fueron sólidos en carga: el vehículo alcanzaba 25 km/h con carga completa en campo, y hasta 40 km/h en carretera sin carga. La distribución de peso entre los 12 ejes resultó eficaz. El sistema de propulsión eléctrica individual por rueda funcionó según lo previsto. El MAZ-7907 demostró que era posible mover ese peso en esas condiciones.

Pero el programa enfrentaba problemas que iban más allá de la ingeniería. El misil RT-23 ya existía en versión ferroviaria funcionando. La versión de carretera exigía infraestructura adicional, consumía combustible de forma casi insostenible en operaciones prolongadas, y los satélites de reconocimiento occidentales estaban mejorando. La ventaja táctica de la movilidad en carretera empezó a parecer insuficiente frente al coste y complejidad del sistema. Para 1987, el Ejército Rojo decidió no continuar con la variante de carretera del RT-23. El MAZ-7907 quedó sin misión antes de cumplir cinco años.

La última misión

Un barco de 88 toneladas y 250 kilómetros por Bielorrusia

La historia no terminó del todo en 1987. Tras la disolución de la Unión Soviética, los dos prototipos permanecieron en instalaciones militares, sin uso, sin financiamiento, sin propósito. Pero en 1996 llegó una petición inusual: transportar un barco de 88 toneladas desde el río Berezina hasta el lago Narach, en Bielorrusia, una distancia de más de 200 kilómetros.

Los técnicos de la fábrica pasaron casi dos meses preparando el vehículo para la misión. La subestructura que existía para fijar el contenedor del misil fue rediseñada para servir como cuna para el casco de la embarcación. Se arrancó la turbina, se comprobaron los motores eléctricos de las ruedas. Cuatro de ellos no funcionaban. Las 170 toneladas totales del conjunto iniciaron el recorrido sobre 20 ruedas activas.

Según datos recogidos por medios rusos, el vehículo recorrió más de 200 km a una velocidad de unos 20 km/h en algunos tramos. Solo al cruzar el puente sobre el río Berezina, que no estaba diseñado para soportar esa masa, parte de la carga fue transferida a un MZKT-79091 de cuatro ejes con una grúa que levantó la popa del barco por encima de la plataforma.

Al llegar al lago Narach y completar la descarga, el MAZ-7907 no pudo regresar. La transmisión electromecánica, sometida a la prueba del agua durante los cruces, no resistió. El vehículo tuvo que ser remolcado de vuelta a la fábrica.

Fue su última misión documentada. Años después, ambos prototipos fueron colocados en el patio exterior de la planta MZKT — el heredero de la división especial de MAZ — en Minsk, donde permanecen como monumentos estáticos. No hay planes de restauración conocidos.