El Ford Mustang convertible blanco de 1965 en la terraza de observación del piso 86 del Empire State Building al amanecer
Ford Mustang 1965 · Empire State Building piso 86 · Octubre 1965
Ingeniería Curiosa6 min de lectura

El Ford Mustang que subió al piso 86 del Empire State — en cuatro pedazos

En octubre de 1965, ocho mecánicos de Ford con monos blancos desmontaron un Mustang en la calle 33 de Manhattan a las 10:30 de la noche. Lo subieron en ascensor. Lo volvieron a montar en la terraza de observación del edificio más famoso del mundo. Lo desmontaron otra vez. Y lo volvieron a montar una segunda vez, dentro.

TL
TruckLore EditorialPublicado el 21 de abril, 2026

Imagina que te dices: voy a poner un coche en el piso 86 del Empire State Building. No hay ninguna grúa que llegue tan alto. El helicóptero no puede aterrizar por la aguja. Solo quedan los ascensores. Y el coche no cabe. Así que lo cortamos en cuatro pedazos.

4pedazos en que cortaron el Mustang para que cupiera en el ascensor
6 hque tardaron en reensamblar el coche en la terraza — con vientos de 65 km/h
14.000visitantes que subieron solo el primer día a ver el Mustang en el piso 86
La idea

El hombre que quería un Mustang en el cielo de Manhattan

En el otoño de 1965, el Ford Mustang llevaba poco más de un año en el mercado y había vendido más de 418.000 unidades — un récord absoluto para un coche nuevo en la historia de la industria americana. Había debutado el 17 de abril de 1964 en la Feria Mundial de Nueva York con un precio base de 2.368 dólares, y 22.000 personas lo compraron ese mismo primer día. Time y Newsweek lo pusieron simultáneamente en portada. La noche anterior al lanzamiento, los tres grandes canales de televisión americanos emitieron al mismo tiempo el anuncio del Mustang. Un comprador en Texas se quedó a dormir en el concesionario para asegurarse de ser el primero.

En octubre de 1965, Robert L. Leury, director general del que era entonces el edificio más alto del mundo, tuvo una idea: exhibir el icónico deportivo en lo alto del emblemático rascacielos de Manhattan, en la terraza de observación del piso 86. Si lo lograban, el Mustang sería el primer automóvil y también el objeto más pesado jamás expuesto allí.

El problema era evidente: ¿cómo subir un coche al piso 86 de un edificio?

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Cómo Ford subió un Mustang al piso 86 del Empire State en 4 pedazos 🐎🏙️ #Mustang #EmpireState #Ford #Ingenieria

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"No hay ninguna grúa portátil que alcance el piso 86. El helicóptero no puede aterrizar porque la aguja sobresale sobre la terraza relativamente estrecha. Solo quedaban los ascensores. Y el coche no cabía."

El plan

Medir, cortar y rezar para que quepa

Ford aceptó. Mandó a un equipo de ingenieros a Nueva York con cintas métricas. Midieron puertas, pasillos, corredores de servicio y, sobre todo, los ascensores del Empire State. El ascensor tenía una altura libre de siete pies — 2,13 metros. El Mustang convertible era un coche de 15 pies de longitud — 4,57 metros.

El equipo determinó que el convertible podría desmontarse en cuatro secciones principales — parabrisas, parte delantera, carrocería central y parte trasera — junto con otras piezas sueltas necesarias, lo que permitiría subirlas por los ascensores de siete pies de altura hasta la terraza de observación.

La solución técnica era elegante: en lugar de cortar el coche de cualquier manera, los ingenieros diseñaron una serie de escuadras y correderas especiales que permitirían a las secciones deslizarse unas sobre otras y atornillarse de vuelta. Los cortes se hacían siguiendo líneas que quedarían ocultas o disimuladas en el ensamblaje final. El motor, la transmisión, el eje de transmisión, los asientos delanteros, la consola central y las puertas también se retiraron por separado.

Para no dejar nada al azar, el equipo hizo ensayos en Detroit en ascensores con dimensiones similares a las del Empire State. Parecía que todo iba a funcionar.

La noche

22:30 horas. Calle 33. Viento de 65 km/h en el piso 86.

A las 10:30 de la noche del 20 de octubre de 1965, ocho mecánicos de Ford con monos blancos impecables comenzaron a desmontar un Mustang blanco convertible en la calle 33, frente al Empire State Building.

Todo iba según el plan. Hasta que no fue así.

Cuando llegó el turno de la sección delantera con la columna de dirección, el equipo descubrió que era exactamente un cuarto de pulgada demasiado alta para pasar por la puerta del ascensor, a pesar de toda la planificación previa. Seis milímetros y medio. El trabajo de semanas de preparación en Detroit casi se va al traste en la calle 33 a las dos de la madrugada.

Los mecánicos improvisaron. Inclinaron la sección, la giraron, ajustaron el ángulo de entrada al ascensor — y la columna de dirección pasó. El resto de las secciones subieron sin incidentes. La terraza del piso 86, a más de 300 metros de altura, recibía esa noche un viento de unos 65 km/h.

El Mustang quedó completamente reensamblado en la terraza exterior a las 4:30 de la mañana. A continuación, un helicóptero sobrevoló el edificio para hacer las primeras fotografías aéreas del descapotable en la terraza. Cuando los fotógrafos terminaron a las 11 de la mañana, el equipo desmontó el coche una segunda vez y lo reensamblaba por segunda vez en la sala interior acristalada del mirador, donde quedaría expuesto al público.

Eso significa que el coche fue desmontado dos veces y ensamblado dos veces en la misma noche y mañana — todo ello para que una foto lo mostrara al aire libre antes del amanecer y para que los visitantes pudieran verlo en un entorno seguro y controlado.

El impacto

14.000 personas el primer día. Cinco meses en el cielo.

Los visitantes del Empire State Building quedaron gratamente sorprendidos al encontrarse el Mustang disfrutando de las vistas con ellos. Muchos daban por hecho que el coche había sido izando en helicóptero, no transportado en ascensor.

La hazaña funcionó más allá de cualquier previsión. Más de 14.000 personas subieron solo en esa primera jornada a ver el Mustang en el piso 86. El coche permaneció en el mirador del Empire State durante cinco meses — hasta el 16 de marzo de 1966, cuando fue desmontado por última vez y sacado del edificio.

El efecto sobre las ventas fue real y medible. En 1966, Ford vendió 607.568 Mustangs — el año de mayor venta en la historia del modelo, un récord que sigue en pie hasta hoy.

La historia del Mustang en el Empire State es una historia de marketing que funcionó porque era genuinamente difícil. No fue una simulación ni un truco barato — fue un Mustang real, desmontado de verdad, subido en ascensor de verdad, reensamblado por mecánicos de verdad en la cima de uno de los edificios más famosos del planeta, con el viento de Manhattan soplando a 65 km/h a las cuatro y media de la madrugada.

Y la columna de dirección, claro está, llegó un cuarto de pulgada demasiado alta. Porque si todo hubiese salido perfecto desde el primer momento, no habría habido historia que contar.